Cine blanco y negro

Cine blanco y negro
Desde hace varias décadas, el cine en blanco y negro (de ahora en adelante) se ha asociado inconscientemente con películas aburridas y viejas. La gama cromática entre el blanco y el negro no invita a ver una historia, pero si se ve una buena película en blanco y negro, clásica o moderna, y se consigue desentrañar algunos de los potenciadores emocionales que la fotografía tiene en la escala de grises, es posible que el espectador se sorprenda gratamente y que de alguna manera le guste, o al menos no rechace, una toma de película con esta primitiva técnica fotográfica, donde cada color tiene un gris y cada gris tiene un significado creativo especial.

Cine blanco y negro

No pretendemos hacer historia cinematográfica en este espacio, ya que no es ese el objetivo, pero nos interesa destacar algunos hechos que hablan por sí mismos a favor del ByN:

  • La fotografía en blanco y negro fue la primera y original técnica de registro de imágenes.
  • Duró muchas décadas hasta que el color se hizo técnica y económicamente posible.
  • No fue hasta que la televisión adoptó el color que el cine fue capaz de hacerlo de manera generalizada y de calidad (década de 1960).
  • Varias corrientes estético-artísticas se canalizaron en el ByN y tuvieron un extraordinario reflejo en este tipo de cine1.
  • El lenguaje cinematográfico se desarrolló y creció cuando aún no existía el color, especialmente las técnicas de iluminación para lograr efectos psicológicos y emocionales de gran fuerza.
  • La fotografía en blanco y negro se perfeccionó formidablemente.
  • Incluso hoy en día, algunas películas son rodadas en ByN con fines expresivos subjetivos, estando bastante lejos del hiperrealismo del color en HD.

Lo que antes se consideraba una limitación técnica para la imagen, se ha convertido paradójicamente en una opción artística y estética para el cine de hoy: El blanco y negro como técnica experimental.

¿Qué transmite el blanco y negro?

Aparte de que anteriormente se rodaba en blanco y negro por imposiciones técnicas (ya que el color no existe en el cine) y ahora es una opción que se toma intencionadamente por las razones mencionadas, los efectos que genera en el espectador son extraordinarios y en todo caso están también al servicio del director para lograr la adhesión del público a su producto:

Abstracción e inferencia: el ByN deja espacio a la imaginación, permitiendo la interpretación de la historia de manera singular y por lo tanto identificándose con los personajes de la trama con intensidad.

Carga emocional: con la iluminación, las sombras y el claroscuro se puede dar fuerza a ciertas escenas, nostalgia, dulzura y suavidad en los gestos de los personajes, profundidad de expresión, esplendor o decadencia a los paisajes, linealidad y orientación de los objetos a través de las sombras, etc.

Suspenso y misterio: el uso de siluetas duras, contornos corporales, contraluces de sombra, sombras duras y alargadas, luces parciales y enfocadas4, espacios oscuros con finos rayos de luz infiltrados... son elementos característicos del ByN para crear efectos de intriga e incertidumbre. En el género de horror el ByN ha tenido un protagonismo extraordinario.

Ambientación: las sombras, la retroiluminación y las diferentes formas de aplicar la luz a las partículas en suspensión como el humo, la lluvia, la nieve, el polvo, la niebla, son capaces de crear atmósferas peculiares, muy marcadas y de gran intensidad.

Atención-foco: el color embellece y refleja la realidad pero al mismo tiempo genera distracción. Con el ByN el espectador puede enfocar mejor su atención en el mensaje principal de la película. Por otro lado, el personaje gana en prominencia precisamente porque recibe más y mejor atención del espectador. Y finalmente, el ByN puede ayudar al director en la composición, porque al eliminar el color puede centrarse en los contrastes, formas, texturas, encuadres, etc.

 

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