Cine experimental

Cine experimental
El cine experimental es aquel que amplía o desplaza los límites del lenguaje audiovisual convencional y del cine narrativo tradicionalmente estructurado en torno a un argumento, respetando la estructura del guión, utilizando nuevos recursos para expresar y hacer sentir emociones, experiencias, sentimientos, visiones del mundo, críticas del propio medio, entre otros. En muchas obras, la narración da paso a experimentos formales, a menudo utilizando efectos plásticos o rítmicos, vinculados al tratamiento de la imagen o el sonido. El cine experimental se define según su ámbito de aplicación y recepción, ya que no suele ser un cine ligado a la industria cultural, ni se dirige a un público amplio, sino específico y minoritario, que comparte el interés por productos que podríamos calificar -sin ninguna intención peyorativa- de marginales, o también llamados de “culto”.

Cine experimental

Se entiende por cine experimental cualquier obra audiovisual que intente romper con lo convencional y explorar nuevas formas de abordar el proceso cinematográfico. Muchas de estas obras carecen de una narrativa lineal o incluso desarrollan sus ideas de forma no narrativa. La mayoría de los cineastas experimentales trabajan de forma completamente independiente y con presupuestos muy bajos. La preocupación de estos cineastas radica principalmente en la innovación y la fidelidad a sus propias ideas, ignorando el impacto que la obra puede tener en los espectadores o sus posibilidades comerciales.

El cine experimental surgió alrededor de los años veinte, aprovechando el impulso de las vanguardias de la época (dadaísmo, surrealismo, etc.). Autores como Hans Richter, Viking Eggeling o Len Lye contribuyeron a su desarrollo. En los años 40 el cine experimental comenzó a tener un seguimiento en Norteamérica y artistas como Maya Deren, Jonas Mekas, Stan Brakhage o Michael Snow comenzaron sus creaciones. El cortometraje Meshes of the Afternoon (1943), de Maya Deren y Alexander Hammid, fue un punto de inflexión, ya que sirvió de ejemplo y modelo para cientos de cineastas experimentales, tanto a nivel estético como para el buen uso de los pocos recursos de los que disponían los directores.

En la actualidad, el cine experimental ha ganado peso en el circuito de festivales y muchos de ellos tienen secciones dedicadas a la exhibición de este tipo de películas. Sin embargo, es muy difícil que una película experimental se estrene en una sala de cine convencional, lejos de la protección de un festival, ya que no suelen responder a las demandas comerciales que requiere la industria cinematográfica. Lamentablemente, la visión de los artistas no interesa en lo más mínimo si no es capaz de generar un cierto beneficio económico. A pesar de ello, el cine experimental goza de buena salud gracias al desarrollo tecnológico que le permite obtener buenos resultados con un presupuesto muy reducido.

Demostraciones de cine experimental

El cine experimental se ha desarrollado en el contexto de movimientos contraculturales de varios tipos:

  • Estética: las vanguardias artísticas de principios del siglo XX.
  • Político: el cine de agitación de 1968, el cine de propaganda.
  • Filosófico-teórico: el estructuralismo.
  • Cultural: los movimientos clandestinos y contraculturales.
  • El cine corporal incluiría todas las tendencias de los setenta, como el cine del yo, los periódicos filmados, las películas militantes, el cine clandestino, el cine de la materialidad y todos aquellos que reivindican un cine personal.
  • El cine estructural incluiría los grandes movimientos de vanguardia de los años veinte, el llamado cine estructural de los años sesenta y otros enfoques seriales o minimalistas, el lirismo, el cine conceptual, el cine que cuestiona el cine en sí mismo y todos aquellos que reivindican un cine de las formas. Es evidente que hay numerosos cineastas que muestran diferentes enfoques dentro de la misma película o de una obra a otra.

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