Magos decorado cinematográfico

Magos decorado cinematográfico
Méliès, conocido como “El Mago del Cine”, es el creador de los géneros de cine de ficción, fantasía, horror y ciencia ficción, y del concepto de cine como espectáculo de masas.

El descubrimiento de Méliès

Antes de Méliès, el cine era puramente documental. El cinematógrafo, una invención de los hermanos Lumière, grababa y proyectaba escenas cotidianas como el paso del ferrocarril o la salida de los trabajadores de la fábrica Lumière. La idea era que la filmación fuera algo así como "fotografías en movimiento", y los creadores del cinematógrafo despreciaban su propio invento, considerándolo una especie de atracción de feria.

Géorge Méliès, que era mago y hacía espectáculos en el teatro Robert Houdin, fue invitado por los Lumière a la primera proyección de la película, y quedó muy impresionado. Insistió en que le vendieran el aparato, pero su petición fue rechazada, así que, obstinado en la idea de conseguir uno propio, acabó comprando una copia a un londinense de la competencia.

No había nada original en las primeras películas de Méliès. Seguían la misma línea que las películas de Lumière, meras capturas de la vida urbana. Sin embargo, fue una de estas primeras grabaciones la que Méliès descubrió accidentalmente el primer efecto especial, llamado "Stop Trick". Este consistía en algo tan simple como apagar la cámara mientras se enfocaba un objeto, quitar el objeto y colocar otro, de modo que cuando se proyectaba la película, era como si el primer objeto se hubiera transformado en el segundo. Méliès descubrió esto cuando su cámara se atascó momentáneamente mientras filmaba el tráfico de París. Durante la proyección, un autobús se "transformó" mágicamente en un vehículo funerario. Este primer descubrimiento iluminó la mente de Méliès, y comenzó a implementar una serie de "trucos" y elementos utilizados tanto en espectáculos de magia como en obras de teatro, que hoy en día están oficialmente reconocidos como técnicas cinematográficas.

El nacimiento de la ficción

Junto con la capacidad de realizar "trucos" delante de la cámara, Géorge Méliès descubrió el potencial del cine para contar historias, especialmente aquellas historias fantásticas que vivimos en sueños, y que el cine pudo realizar gracias al uso de efectos especiales. Siendo un hombre de teatro, Méliès fue un pionero en el uso de trajes, escenografías especiales, modelos y fondos de telas pintadas. Construyó decorados fantásticos dentro del primer estudio de cine, un edificio hecho completamente de vidrio, para crear los efectos de luz, cubriendo y descubriendo zonas. Fue capaz de crear órbitas espaciales o paisajes submarinos, gracias a su gran creatividad. Para crear el efecto de estar bajo el agua, Méliès decidió grabar a través de una gran pecera, situada delante del escenario en el que se movían los actores.

El propio Méliès aparecía a menudo como actor en sus películas, además de dirigirlas. Sabía que el cine, al carecer de sonido, necesitaba un tipo de actuación especial, que hiciera hincapié en la mímica y el gesto, sin caer en la pantomima. También fue el primero en utilizar la división de escenas, basada en la división de actos en el teatro. Creó el predecesor del "travelling" (mover la cámara hacia o desde un objeto), con la diferencia de que en este caso la cámara permanecía estática; eran los propios elementos del escenario los que se acercaban o se alejaban de la cámara, tanto actores como pequeños elementos, así como bloques enteros que formaban parte del decorado. Fue el primero en utilizar la doble superposición de la película para crear el efecto de ilusión, y los "fades to black and from black" (cerrar o abrir una escena con una pantalla negra). También hizo las primeras "películas en color", usando la técnica rudimentaria de pintar cuadros.

Bajo la firma "Starfilms", hizo 498 películas fantásticas entre 1896 y 1913, siendo el inventor de los géneros de fantasía, horror y ciencia ficción. Su película icónica es, sin duda, El viaje a la Luna (1902), en la que muestra cómo un cohete, como una bala de cañón, se dispara y aterriza en la Luna, que para ello tiene una enorme cara sonriente; la historia se basa en un relato de Julio Verne, al igual que El viaje imposible (1904), otra de sus películas más famosas. Antes de éstas, cabe mencionar El Señorío del Diablo (1896), la primera película de terror de la historia del cine.

Declive de Méliès

Mientras que el cine le trajo a Géorge Méliès un gran período de alegría y éxito, también le trajo la ruina económica.

En 1909, el Mago del Cine tenía varios inconvenientes: por un lado, la nueva industria cinematográfica, que ganaba dinero alquilando copias, mientras que Méliès, al ser un artesano, seguía vendiendo sus películas, a la manera tradicional. Las propias películas de Méliès, como El viaje a la luna, fueron copiadas ilegalmente, haciéndose muy famosas en países como los Estados Unidos, pero su creador no recibió ni un solo centavo por su comercialización. A esto se sumó la guerra de patentes fomentada por Thomas Alva Edison (que luchaba con la familia Lumière por la autoría del cine), que quería formar un monopolio.

Durante estos años, además, el tipo de historias presentadas por Méliès había perdido popularidad. Eran mejor recibidas por los niños que por los adultos, lo que no era económicamente conveniente. También en esta época se habían creado nuevos "trucos", como los cambios de ángulo y perspectiva de la cámara, que Méliès se negaba a utilizar (considerando que no los necesitaba), por lo que sus películas habían dejado de sorprender al público. El resultado fue un Méliès en bancarrota.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, debido a la crisis económica, las cosas se pusieron más que oscuras para el pobre Méliès, que perdió su teatro debido a las deudas. Frustrado, destruyó gran parte de sus películas, y muchas otras las vendió como materia prima a un fabricante de betún de zapatos. En 1923, vendió todas sus propiedades y dejó Monteuil, acosado por las deudas; dos años más tarde, conoció a Jeanne d'Alcy, una de sus antiguas actrices, que regentaba un quiosco de juguetes en la estación de Montparnasse. Méliès se casó con ella y juntos manejaron el negocio. Allí fue reconocido más tarde por Léon Druhot, director del Ciné-Journal, que lo rescató del olvido.

A partir de 1925, su obra es redescubierta y reivindicada por la vanguardia cinematográfica francesa, especialmente por los surrealistas, y en 1931, es reconocido con la Legión de Honor por su carrera. Poco antes de su muerte en 1938, Henri Langlois, creador de la Cinemateca Francesa, recuperó y restauró parte de sus películas.

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