Neorrealismo italiano cine

Neorrealismo italiano cine
El neorrealismo fue un movimiento cinematográfico nacido en Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Respondió a la necesidad de los directores italianos de la limitación artística de la industria transalpina de la época, así como una respuesta a la frivolidad que mostraban las películas realizadas durante la guerra, llamadas “teléfono blanco”. También hubo una cierta influencia del realismo poético francés.

Neorrealismo italiano cine

El término fue acuñado por Antonio Pietrangeli en referencia a una película de Luchino Visconti realizada en 1943, Obsesión, y considerada como precursora, ya que el pistoletazo de salida oficial del movimiento cinematográfico será la aclamada película de Roberto Rossellini Roma, ciudad abierta, rodada durante los últimos días de la ocupación nazi de la capital italiana.

El estilo que caracteriza al neorrealismo italiano es un cine muy cercano al documental, muy directo, en escenas o decorados naturales, contando con actores no profesionales entremezclados con otros que sí lo eran, presupuestos de producción muy bajos, un uso intenso de la luz natural en los rodajes y una temática social muy cercana a la vida cotidiana de la empobrecida clase obrera.

Directores como Rossellini y Visconti, junto con otros como Vittorio De Sica, y guionistas como Cesare Zavattini y Suso Cechi d'Amico fueron los mayores defensores del neoreligionismo. Otros directores como Federico Fellini o Pier Paolo Pasolini tendrán en parte de su filmografía original profundas influencias de este movimiento (como por ejemplo La Strada o Los inútiles de Fellini o el posterior Accatone de Pasolini).

El reconocimiento internacional del neorrealismo proviene del Oscar de Hollywood otorgado a El lustrabotas (Vittorio De Sica, 1946), aunque su película más conocida, y la cúspide del neorrealismo, es El ladrón de bicicletas (1948). Este salto hizo que la influencia de esta película traspasara las fronteras a otros cines y directores, por ejemplo, en España en las primeras películas de Berlanga y Bardem, en la nouvelle vague francesa, en las películas brasileñas, inglesas o incluso indias e iraníes, así como en movimientos mucho más tardíos, como el cine Dogma de los años 90.

Propuestas éticas del cine neorrealista

En primer lugar, propone una nueva mirada a la realidad (Italia fue devastada por la Segunda Guerra Mundial) y la depresión económica condicionó un porcentaje muy alto de la situación social que el país vivía en esos años. Esto también condicionará su propio idioma. Esta situación económica impuso nuevos modos de producción: las películas surgieron en un contexto de miseria y precariedad dentro de esa industria: fuera de los estudios, con pocos recursos.

Se estableció una nueva relación entre el artista y la sociedad. Hay un compromiso moral entre los directores y la realidad: el cine puede cambiar las cosas, tenemos que ayudar a Italia. El cine neorrealista quiere ser testigo de lo que sucede en el país, con una posición ética muy clara.

El neorrealismo marcará el cine. Será un modelo para los países donde las dificultades de producción eran muy grandes, los cines africanos, parte del cine español.

La estética neorrealista, al estar basada en una motivación ética con respecto a la realidad, hizo que dentro de este movimiento hubiera diferentes posiciones:

  • Una más realista y católica, cuyo máximo exponente fue Vitorio de Sica.
  • Otra mucho más politizada, más cercana al marxismo: Luchino Visconti.

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